2020-2021, UN COMIENZO DE CURSO UNIVERSITARIO EXTRAÑO, COMPLICADO y CONFUSO

Desde UGT y CCOO sabemos que este curso académico va a ser distinto a los pasados, debido a la pandemia pero también a las respuestas dadas desde los distintos gobiernos. Va a ser un curso complicado y lleno de incertidumbres para los trabajadores y las trabajadoras de la universidad.

La crisis sanitaria ha desorganizado un sistema académico universitario presencial que funcionaba razonablemente bien.

Y se han modificado las condiciones de trabajo radicalmente y se ha hecho unilateralmente, obviando la obligación de negociar esos cambios con las organizaciones sindicales. La Consejería de Universidades, los rectores y rectoras y los consejos de gobierno han impuesto sucesivas normativas. Ello ha supuesto varias grandes equivocaciones, que podrían haberse evitado si hubiesen escuchado los reiterados requerimientos de CCOO y UGT de convocar las correspondientes mesas de negociación para negociar de verdad.

A pesar de todo, la comunidad universitaria ha respondido ejemplarmente, el personal de la universidad se puso a la tarea de transformar su enseñanza presencial en una enseñanza online, su trabajo en teletrabajo. Todo ello se ha hecho con una carga de trabajo mucho mayor que en condiciones presenciales; cargando los gastos y las incomodidades al personal y sus familias, sin el reconocimiento de derechos laborales que corresponden al teletrabajo, por supuesto sin negociación alguna, y teniendo que soportar algunas campañas de desprestigio generalizado e innecesario.

Ahora se pretende comenzar el curso sin un plan para toda la Universidad de Granada, desplazando las responsabilidades a los centros, que han organizado la docencia y que podrían estar suplantando funciones que corresponden a los departamentos y creando una dispersión que hace aún más incierta la situación de toda la comunidad universitaria. Se han ido desplazando las responsabilidades y, al final, acabarán recayendo sobre el PDI y el PAS.

En este contexto se ha pretendido imponer formas determinadas de impartir la docencia, como la filmación y difusión en streaming, sin considerar que son condiciones laborales que hay que negociar y que pueden colisionar con el derecho a la imagen y a la propiedad intelectual. Ningún profesor está obligado a realizarlas.

Tampoco se ha regulado el teletrabajo, a pesar de que ha habido tiempo para hacerlo y de que el propio Plan de Adaptación de la UGR contempla la posibilidad de que las circunstancias sanitarias nos obliguen a trabajar a distancia.

Muchos de todos estos problemas se habrían resuelto si la Universidad de Granada hubiese optado por la contratación excepcional de profesorado con la finalidad de reducir las ratios, ocupando las aulas en todas las horas disponibles, en lugar de comprar cámaras, micrófonos y otro material para retransmitir las clases en streaming.

De esta forma la UGR habría conseguido seguir siendo una universidad totalmente presencial, cumpliendo con las medidas higiénico-sanitarias del COVID-19 y sin tener que realizar ninguna modificación en las condiciones laborales de su personal.

En un marco más general, para CCOO y UGT resulta muy preocupante que la protesta por el recorte de los 135 millones de la Junta de Andalucía a las universidades públicas (más de 20 millones a la Universidad de Granada) se haya enfriado por parte de los rectores y rectoras, que al final se han callado. Las universidades andaluzas están ya sufriendo el recorte en su presupuesto ordinario y en sus ahorros. A pesar del apoyo prestado por CCOO y UGT, que no han cesado en la denuncia del abuso de poder que supone quitarle a las universidades sus ahorros, los rectores y rectoras no han sido capaces de conseguir lo que sí han logrado los alcaldes, con decisión, denuncias y lucha. Con alguna excepción reciente como la intervención de la rectora de Granada ante el Consejero de Universidades en el Acto de Apertura del curso académico.

Por si fuera poco lo que tenemos encima los trabajadores y las trabajadoras universitarios, nos amenazan con congelarnos los salarios, usando la misma receta de todas las crisis, que la paguen los trabajadores, una receta que se ha demostrado nefasta, incluso desde un punto de vista económico, porque retrae la demanda interna. UGT y CCOO se opondrán a esta congelación con todas sus fuerzas, nos tendrán enfrente.

Otros temas, como el Estatuto del PDI, están sobre la Mesa y harán que este curso sea aún más intenso. Desde CCOO y UGT como centrales sindicales mayoritarias estaremos alertas y siempre informando y defendiendo a los trabajadores y trabajadoras de las universidades.

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